jueves, 17 de junio de 2010

REFLEXIONES SOBRE EL CAMINO ESPIRITUAL

En esta oportunidad me he permitido salir de lo que es costumbre en nuestras reuniones.- Qué incógnita verdad?.- Deseo expresar cuáles son los sentimientos que anidan en mi corazón.- Como muchos seres humanos me ha tocado incursionar por los caminos materialistas y/o mundanos.- Fui joven y apegado a los hábitos conforme a la edad y a los tiempos.- Sabía que Dios existía, conocía sobre el propósito de Jesús, pero por diversas razones, no optaba por seguir su camino.- Era evidente que Satanás me había reclutado para sus huestes.- Conocido es que no se puede servir a dos señores; afortunadamente, ocupaba uno de los peldaños más bajos en la escala de valores del pecado.- Travesuras de juventud, a modo de eufemismo.- No fue fácil, pasaron muchos años, muchas dificultades, no era de imaginar, entregarse al Señor incondicionalmente cuando severas piedras de tropiezo estaban en el camino.- Valga una opinión que no me pertenece; escuché alguna vez algo que a esta altura suscribo total y absolutamente y es que la vida del hombre está comprendida por varias etapas.- Pero era evidente que no había llegado el momento - Satanás seguía triunfando.- Sin embargo, hoy el Señor me señaló el camino más conveniente que he hallado y tomado la decisión - como premisa prioritaria - de entregarle mi arrepentimiento, de recibir a Jesús en mi corazón; lo he reconocido como salvador y señor, queriendo ser un hijo suyo, un hombre nuevo.- Los resultados están a la vista.- Doy gracias a Él, tantas cosas bellas me acontecen desde ese momento.- Prueba de ello y una muy significativa es el de haber conseguido hallar un grupo de creyentes obviamente consustanciados con la doctrina cristiana.- Como dice la Palabra, la congregación es de vital importancia; vaya si podemos dar fe de ello, la llevamos a cabo con autenticidad, sin bajar los brazos conformando un núcleo armónico, sobre el que deseo de corazón no se fracture.- Debo reconocer y perdonarán mi ignorancia, aún así en lo personal doy gracias a Dios por haber puesto sus ojos en mí (por lo menos así lo siento yo), de permitirme transitar por el camino de la salvación.- Un párrafo especial para lo gratificado que me siento al estar con ustedes.- Mi reconocimiento por la riqueza de sus aportes.- Es innegable por lo poco frecuente, que se formen núcleos de creyentes incondicionales, con una calidad humana digna de mención, respetuosos, con entidad suficiente que está en franca sintonía con la autoestima de cada uno.- Ante tal hallazgo, tengo que reconocer la inmejorable oportunidad con la que nos vemos privilegiados.- Ahora sí, a todos involucro.- Ruego, ya no pido, que recorramos todo el tiempo que más podamos, este camino que nos hemos propuesto; es el mejor testimonio de nuestra incondicional gratitud al Creador y a su amado Hijo, arquetipos indiscutidos de una doctrina que nos posibilita estar en permanente comunión con una realidad que se traduce en el combustible espiritual que nos permite vivir en permanente armonía con el más elemental principio cristiano.-

Como colofón, reitero la profunda emoción , muy cara a mis sentimientos, que me produce el saberme incluido en este grupo de amigos - ante todo - que felizmente ha contribuido a formar parte incuestionablemente , de una terapia imprescindible, que simultáneamente conforma un aporte, así lo veo, conducente a mejorar mi calidad de vida.- Todos sabemos



los logros que esta medicina produce, cuando se aplica la fórmula que tantas veces llamamos milagrosa.- No forma parte de mi estilo herir susceptibilidades, pero deseo destacar un párrafo aparte para un ser humano de excepcionales cualidades y que enriquece este cúmulo de amigos, cual es nuestra guía, esta admirable y respetable mujer, que es la Hermana Marta.- En mi caso particular y a mis años no imaginaba encontrar entre mis afectos a una discípula de Cristo de tales características.-

Gracias a todas por ser como son; ¡Dios les bendiga! y que este otorgamiento incluya a mi querida gran compañera de mi vida, Angela, otro hallazgo que me brindó el Señor a esta altura de mi vida.-

Un cariño muy especial a mis compañeras del Grupo de Oración y/o Reflexión, Señoras: Elba, Ana María, Elsa, Elba Rodríguez, María, Anabella y Patricia y, como digo tantas veces, mi querida segunda familia (he hecho hincapié en este grupo, por considerarlo el más consecuente con nuestros propósitos).- Un cariño en especial para Nilda, Alicia y María Elena).-



Afectuosamente.-



OSCAR, Mayo de 2010.-

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